Los manuales de la planeación turística desde los clásicos hasta los contemporáneos predican que la comercialización y promoción turística son componentes estructurales de los destinos y de los prestadores de servicios turísticos en el propósito de lograr su sostenibilidad y competitividad en los mercados tanto emisores como receptores. En este sentido, Colombia ha contado con institucionalidad dedicada a este menester, es así como, hasta los albores de los años noventa de la anterior centuria, la Corporación Nacional de Turismo le daba alcance a este propósito, enfocada principalmente a promover los destinos de sol y playa en el Caribe Colombiano, pero, casualmente en ese momento sucedieron dos acontecimientos: el Acuerdo de Río y la adopción de una nueva Constitución Política en Colombia.
El Acuerdo de Río influyó en la diversificación de los productos turísticos, creando el concepto de turismo alternativo que hoy pesa el 62% del total de las motivaciones turísticas en el mundo; y el segundo creó el derecho al uso del tiempo libre, la recreación y el deporte; es así como, la implementación de este derecho generó la construcción y promulgación de la Ley 300 de 1996 conocida coloquialmente como la Ley Marco del Turismo, de su seno, surgió la creación del Fondo Nacional de Promoción Turística con la misión de promover los destinos turísticos del país, Fondo que se nutre fundamentalmente de un aporte parafiscal de los prestadores de servicios turísticos. Como todo cuento de hadas, fácilmente se pasa de los gloriosos a los dolorosos, en el afán de agilizar procesos se adoptó el desarrollo de infraestructuras para el turismo, migrando a lo que hoy se conoce como Fontur. ¿De qué se quejan los actores del turismo?, en el Tercer Congreso Nacional de Confetur, se desarrolló un panel enfocado en el análisis de lo acontecido y plantear algunas sugerencias.
Los gremios que representan a los diferentes actores del sector se quejan del centralismo, las decisiones de inversión se toman en Bogotá desconociendo en muchos casos las necesidades de las comunidades locales; Fontur ha apalancado proyectos de infraestructura percibidos como elefantes blancos; los perfiles para contratación tanto en lo académico como en lo económico generalmente limita la participación de los profesionales y empresarios locales, privilegiando las propuestas centralistas. Que recomendaron los gremios, democratizar las decisiones de inversión facilitando la participación de profesionales y empresas ubicadas en el entorno del proyecto.
Excluir el acápite de infraestructura sugiriendo se asigne la competencia a las entidades especializadas en obras públicas; de igual manera, el tema de capacitación debe estar a cargo de las instituciones creadas para la formación del talento humano en turismo; finalmente se recomendó al Fontur enfocarse en el desarrollo de los lineamientos de competitividad, calidad y promoción articuladas a la propuesta del Presidente Gustavo Petro.
Fuente: https://www.lanacion.com.co/reingenieria-al-fontur/